
Antes de nada aclaro que en el país al que pertenezco se le llama Tuitis a Twitter, y por lo tanto es mi deseo y mi deber llamarlo así cada vez que tenga ocasión, y así será por los posts de los posts.
El caso es que desde siempre he oído críticas desde todos los flancos a Tuitis: que si vaya chorrada, que si qué pérdida de tiempo, que si es inútil, que si es el marujeo 2.0, y varios «que si» más. Antes de usarlo intensamente yo también tenía mis reticencias, en mis comienzos me costó pillarle la gracia, y ahora, que llevo poco más de un año usándolo, puedo defender que tiene un trasfondo bastante más sólido de lo que parece y que puede resultar verdaderamente útil. Por ello, voy a tratar de analizar qué puedes encontrar en Tuitis más allá del «what are you doing», y a intentar convencerte si eres de la «resistencia» a que lo pruebes.

Captura de pantalla de mi Tuitis.
Creo que la principal característica diferenciadora de Tuitis es su flexibilidad. Aunque la idea y la pregunta inicial es esa invitación a contar qué estás haciendo en cada instante, este uso queda en la práctica bastante relegado (sólo lo sigue a rajatabla algún que otro cansino) y los usuarios nos hemos quedado con la forma, el sistema de comunicación que hay detrás, y lo hemos adaptado para todo tipo de contenidos.
Este sistema tan tosco, basado en simples referencias a los nicks (los famosos @s), suele parecer caótico a los no iniciados, pero lo cierto es que a mi parecer consigue algo que no han conseguido ni blogs, ni foros ni ninguna otra plataforma social en línea: se logra una difusión de tus contenidos a la vez al público y a tu entorno con una agilidad y practicidad nunca vistas, al trasladar en gran parte la tarea organizativa de la conversación (lo que serían los topics y posts en los foros, los comentarios en los blogs, etc.) a la mente de los usuarios, en vez de a soportes técnicos (soporte que se limita a una mera referencia al tuit que es respondido, lo que es como si de cada post de un foro sólo pudiéramos conocer el post anterior); el usuario debe encargarse de seguir de forma más o menos continua la «conversación general» que se desarrolla para no perderse. Y esto que parece tan costoso no es así en realidad, ya que estamos de hecho más preparados para seguir una conversación «fluyente» que a base de bloques estáticos de información. Se podría considerar Tuitis como un punto intermedio entre blogs y mensajería instantánea (no apruebo demasiado el término microblogging).
Y se podría decir: vale, muy bien, el sistema mola, pero ¿de qué vale si en Tuitis no hay más que cotorreo marujil? Pues esto en realidad no es así. En Tuitis tú eliges a quién lees; los usos que las personas dan a sus canales son bastante variados: divulgativos, curiosos, personales, casi literarios, tipo chat… para todos los gustos. Muy probablemente en Tuitis encuentres gente que te agrade leer.
Precisamente lo que me parece peor de Tuitis es su dificultad de iniciación, realmente tienes que ir avanzando por ti mismo para encontrar a esta gente que te interesa y al principio puede requerir un poco de insistencia hasta que empieza a enganchar. Es cuestión de ir empezando por aquellos que sabes que te interesan (algún conocido, algún blogger que te guste) e ir tirando a partir de sus contactos. La dinámica de seguir/no seguir los Tuitis de la gente es bastante ágil y ligera, muy alejada del horrible noadmitir de la IM, por lo que podrás conformar tus intereses con rapidez. En este sentido es parecido a tus feeds RSS. En Tuitis los compromisos sociales se suelen difuminar bastante (aunque siempre depende del usuario).
En resumen, Tuitis es una nueva forma de comunicación que, aunque pueda parecer extraña en la idea, ha dado excelentes resultados en la práctica y que nadie debería dejar de probar. Al final, engancha.
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13/12/2008 01:41
Opinión