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¿Por qué no me gusta el verano?

Hay quien dice de mí que soy un maldito maniático compulsivo con tendencia irreversible al odio visceral e irracional hacia todo lo que le guste al, como mínimo, 51 % de la población. Entre otras cosas, porque no me gusta el house/dance/demás tecnomierda, tener amigos o el verano. Así que, en aras del triunfo de la razón y el prudente dominio intelectual sobre las irascibles apetencias del animoso espíritu, o de la espirituosa ánima, y dado el aparente éxito del infalible método proposicional del anterior post, voy a hacer un breve balance de cosas que molan del verano y cosas que no molan del verano. Para mí, claro.

Cosas que molan

  1. No hay clases.
  2. No hay exámenes.
  3. Cuando no trabajo, no tengo que madrugar.
  4. Se ven en el horizonte avionetas de las que llevan pancartas detrás por la playa. El sueño de mi vida es pilotar una de esas algún día.
  5. Me voy de vacaciones a un país nórdico y os dejo aquí con toa la caló.

Cosas que no molan

  1. Hace calor.
  2. Es posible que me arrastren a la playa.
  3. Salen las cucarachas. MILES. Y les tengo poco menos que fobia.
  4. No puedo abrir las ventanas por las noches porque entran bichos.
  5. Si me arrastran a bañarme en mi burguesa piscina, me trago todos los fluidos corporales que han quedado disueltos de toda la gente que ha bañado sus gónadas en ella, y además, dado el pulcrísimo blanco ario de mi piel, me quemo cual guiri al marbellense sol. Añado que sacar a relucir las lorzas y la sutil gracilidad de mis movimientos no es algo que me haga especial ilusión.
  6. Muy probablemente me pongan a trabajar. No me molestaría demasiado si mi puesto no fuera una puta mierda.
  7. Las neuronas se me derriten. Dermatológicamente testado.
  8. Internet (el 95 % de mi sucedáneo de vida) entra en letargo.
  9. El plus de sudoración me inhibe (aún más) a acercarme a las demás personas.
  10. Sangro por la nariz diariamente. Por suerte después de tantos años tengo el tema controlado y sólo lo hago en la ducha, pero no deja de ser un coñazo.
  11. Me acuerdo de aniversarios de cosas de los que no debería acordarme. (Qué apropiada la etiqueta <emo>.)
  12. El calor, además del rutinario sangrado, me provoca insomnio, mareos y dolores de cabeza. Sí, sería todo un hombre, si viviera en Islandia.
  13. Estaré deseando aún más que pase rápido porque supuestamente en octubre empiezo una nueva y maravillosa vida.
  14. Me resfrío. Sí, yo sólo me resfrío en verano, y sin motivo aparente, porque no me expongo al frío (ojalá), a las bebidas demasiado frías ni nada por el estilo.
  15. Como mis neuronas están derretidas, algunos posts que jamás pasarían por mi estrictísimo filtro de calidad acaban en published. Como este.

Así que dejad ya de proclamar y aclamar y reclamar el SUMMERTIME bajo la excusa de que vosotros sí tenéis vida para poder disfrutarlo y compradme un iglú en Groenlandia con conexión a Internet y un Supersol al lado.