
No me gusta la categoría Opinión de este blog. Porque opinar, lo que viene siendo soltar ideas sueltas sin mucho fundamento firme, puede hacerlo cualquiera y tiene más bien poco interés más allá de la sugerencia. Y a mí me gustan las cosas ante las que sólo cabe asentir con la cabeza gacha, que no admiten discusión, seguras, ciertas, en definitiva, impepinables.
Pero qué le vamos a hacer: hoy vengo con una idea cogida con pinzas, de esas que viene el primer colega en los comentarios y me la destroza de un plumazo. A ver si es verdad.
tecnocracia.
(De tecno- y -cracia).
1. f. Ejercicio del poder por los tecnócratas. U. m. en sent. irón. o despect.tecnócrata.
1. com. Partidario de la tecnocracia. U. t. c. adj.
2. com. Técnico o persona especializada en alguna materia de economía, administración, etc., que ejerce su cargo público con tendencia a hallar soluciones eficaces por encima de otras consideraciones ideológicas o políticas.
Pues una sofocracia es lo mismo pero sin sonar franquista.
Y como no tengo ganas de escribir mucho, expondré mis argumentos con un par de dibujos que hice hace cosa de dos meses.

Los ciudadanos elegimos democráticamente a unos pintamonas que para lo único que sirven es para que no se desmadre mucho la cosa, a pesar de la corrupción, la ineficacia, el egoísmo y todo lo que arrastran.
Estos mequetrefes llamados políticos están por encima de los empresarios, cuyo trabajo es ganar pasta. Cosa que hay que reconocer que se les da más o menos bien. Además, al ganar ellos pasta, hacen ganar pasta a toda la sociedad, generando empleo, bienestar y toda la pesca. Pero claro, las ansias de pasta con un gobierno que no sabe encauzarla acaba en lo que acaba: crisis, paro, más crisis, más paro, menos pasta. O sea, que las ansias de pasta, con un mal gobierno, acaba siendo contraproducente.
Y, bajo sueldo de los empresarios, se encuentran los héroes de nuestro tiempo, los que hacen lavadoras, coches con control electrónico de estabilidad, Asimos, 3Gs y LHCs, vamos, que poca peguita se puede tener de ellos: los sabios. Y con sabio me refiero al que sabe, en todos los ámbitos. Su único problema es que su ímpetu creador está regulado por las necesidades económicas de los empresarios, por lo que si tu idea, aunque pueda cambiar el mundo y crear una sociedad mejor, no sale rentable, catacrocker con ella. Lo que pasa por ejemplo con las energías renovables.
Tal que así:

Hemos visto que los que mejor hacen su trabajo son los sabios, justamente los que tienen menos poder. Los siguientes más hábiles, los empresarios, quedan en segundo puesto de poder; y los más inútiles, los políticos, allí están, en la cima del monte Olimpo, con el cetro de poder supremo. Lo lógico, vamos.
Pues bien, la solución a esto es sencilla: quitar del medio de un plumazo a los políticos y poner en su lugar a los sabios.

Con una política eficaz, se consigue un control sobre la economía y sobre los empresarios eficaz, y lo más importante, socialmente responsable. Aunque las renovables nos cuesten más dinero a priori, se impulsan por encima de las energías tradicionales. Además, con esta regulación de la economía, los sabios gobernantes, los filósofos reyes, amantes de la sabiduría, darán más libertad creadora a los sabios innovadores por puro amor al arte, con toda la grandeza que esto supondría para la humanidad. Imaginad un mundo lleno de proyectos semejantes en magnitud al LHC, a la vez que se arregla poco a poco el problema de la pobreza mundial, los procesos de la civilización se optimizan y se hacen eficientes, coches voladores, aspiradoras inteligentes, robots rebeldes… Ah. La utopía.
¿Y cómo se impondría esto? Pues… no sé. Haría falta que la gente dejara de ser idiota y mandara al pollastre a los políticos, que los estados poderosos del mundo no intervinieran para parar la cosa (una bonita tradición en nuestra civilización, antaño con la Santa Alianza o más antaño aún con los bandos de la Guerra de los Treinta Años (ea, ya he demostrado lo listo que soy, mami), hoy se basta y se sobra EE UU solito), que los lobbies económicos perdieran poder, cosas que ni de coña son posibles a corto o medio plazo.
Lo que está claro es que el mundo va camino de ser un lugar mucho más guay si es verdad que los frikis heredarán la Tierra.
PD. Y a esto lo llamo yo no tener ganas de escribir mucho.
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29/08/2009 17:00
Opinión