• Alternar posición del floatboard

Dos ideas así

Nuevos tiempos, nuevas influencias. La fórmula infame parece que se agota en la blogosfera, así es la cosa. Bastante ha hecho ya. El caso es que hoy traigo dos… cómo podríamos llamarlo… ah, sí, que lo puse ya en el título, vamos, todos sabéis igual que yo la palabra que creo adecuada y que voy a soltar ahora, algunos incluso imaginaréis la cursiva, así que dejémonos de poses: dos ideas. À la Miguel Noguera, filósofo del siglo XXI y genio sobreanalista de lo cotidiano. No temáis, no pretendo ponerme a su nivel. De sus ideas™ cojo la forma y como mucho el estilo, la presentación, y poco más. No es algo consciente, simplemente esta vez me ha salido así. Sin embargo, la temática es bastante diferente; nada de disparates, nada de imaginación por doquier, simplemente un poco de opinión sobre dos cosillas sueltas que todos hemos visto o de alguna forma percibido alguna vez. Allá va.

La primera.

Es Nochevieja, o no, el caso es que te has levantado con ángel esa mañana, con estrella, con purpurina celestial. Estás radiante, luz en los ojos, gomina natural en el pelo, la cara como un sol, la sonrisa como un cepillo de dientes. Sigues poniéndote las gafas y embutiéndote la barriga en los pantalones, claro, porque por mucha aura que te haya bendecido esa mañana sigues siendo el mismo feoncio de siempre. El caso es que te duchas, tal, vas al colegio, al gimnasio, al trabajo, y la chica va y te dice: ¡estás muy guapo! Genial, ¿no? La chica, o tu madre, qué más da, pues opina algo bonito, algo encomiable sobre ti.

Un chico que está la mar de guapo.

Pues no. Como ya dijera el repulsivo filósofo y cantautor, no es lo mismo ser que estar. Si estás guapo es porque no eres guapo, igual que si estás tonto es porque no eres tonto. Estás, estado, estado temporal, remarcando lo de temporal. Lo siento, nene, ese día no mojas, como ningún otro. Estás guapo comparado contigo mismo, digamos que das una buena impresión respecto a la impresión normal que suelen llevar de ti; eso no significa ni de lejos que vayas a tener alguna oportunidad extra.

Y vosotras, no seáis así, guardad vuestra inconsciente lengua viperina y daos cuenta que podéis despertar pretensiones insatisfacibles. Ya sé que no es vuestra intención. Simplemente haced caso al señor Harad y recordad que guapo nunca va con está, a menos que seas un cani refiriéndose al nuevo BMW Nosequé o al FIFA pa la Plei del año que toque. Que por cierto, hace once años era el FIFA 99 y ahora vamos por el 10, pero esto qué es, ni Donnie Darko, oiga.

La segunda.

Más breve, más sutil y más cogida por los pelos. Esa gente cuya pseudofilosofía de la vida es prestar atención a las pequeñas cosas de la vida. Propongo una mejor: ahorquemos a Coelho. Ya sabéis toda la parafernalia de esta gente, que si pasar lentamente y con deleite existencial la escobilla del váter, que si sonreír en el espejo por la mañana y abrir el huevo Kinder con tus hijos antes de quitarte la corbata, llorar con tu niña cuando te trae un suspenso del cole o se le rompe una cerda del violín, que no todo es bonito, y bueno, esas cosas.

Semáforos: una pequeña cosa.

Y llega una persona de esas, al volante, en un semáforo, pum, se pone en verde. Pero él resulta que no tiene prisa, y le pitan, pero no tiene prisa, porque las pequeñas cosas son las importantes, por eso tarda 20 segundos en arrancar, por eso, por las pequeñas cosas, lo entiendes, ¿no? ¿Ves la relación lógica? Yo tampoco.

A ver, el semáforo es una puta cosa pequeña, de las que tienen importancia. Te aseguro que cuando el puto presidente de la CIA está aprovechando un semáforo para firmar un acuerdo nuclear por teléfono con Bin Laden o con Makarov o lo que sea, no va a salir pitando cuando se ponga en verde, porque eso es una pequeña cosa y lo otro es una gran cosa. Si de verdad dieras importancia a las pequeñas cosas, darías importancia al ignominioso semáforo y serías el primerísimo en meter primera y tirar pa’lante. Así que déjate de gilipolleces, tú lo que eres es un neohippie de palo de los de Saber vivir en ristre o un jodido vago que no emplea su escaso tiempo de vida para cosas grandes porque le pesan los huevos y se monta una filosofía a medida alrededor de ese penoso hecho en vez de intentar hacer que te asciendan pisoteando a los débiles y mandando a tus hijos a actividades extraescolares para no tener que hacerles caso. Frack off.

Y ya.

Sienta bien soltar una parrafada tal y como te viene a los dedos de vez en cuando. Mejor no acostumbrarme ni acostumbraros.

Nueva entrada

Pues eso, después de otro periodo de inactividad hoy me dispongo a romper el silencio y actualizar un poco el blog con una nueva entrada.

¡¡INOCENTES!!

Nah, es coña, hoy va a ser un día como cualquier otro para el blog, esto es, sin ningún tipo de novedad más allá de los comentarios, mucho menos una entrada nueva.

Ducks at our door

Por cierto, he aprobado el práctico de conducir.

I * U

Creo que no me equivoco al afirmar que caso del corazón y el amor es el más exitoso de identificación de un símbolo con lo que representa.

Pechá corazones.

Es un triple absurdo: un símbolo llamado corazón, que se parece en realmente poco al corazón real que tenemos en el pecho, para simbolizar el amor, que tampoco tiene nada que ver ni con el corazón-órgano ni con el corazón-símbolo. Y aún así el simbolismo está totalmente establecido en todos nosotros; sólo hay que mirar la esquina de cualquier pupitre de instituto para confirmarlo.

Y digo, yo, si tenemos I ♥ U, Fulano/a/os/as ♥ Mengano/a/os/as, <3, (LLLLL) tkm wapissimaa y demás hermosísimas formas de expresar el amor en forma de icono, ¿por qué no hacer lo mismo con los demás sentimientos? ¿Por qué tenemos que reprimir el deseo de expresarlos sobre la verde superficie a la grácil punta del compás del joven estudiante?

Sentimientos hay a cascoporro, con muchos matices y muy relacionados entre ellos. De hecho, sólo partiendo del corazón se podrían generar símbolos para prácticamente todos ellos. Así, del típico ailoviu me aventuro a distinguir entre cuatro variantes.

Cuatro símbolos propuestos para cuatro sentimientos un tanto retorcidos.

Respectivamente: «te echo de menos», «me jode que yo te quiera y tú no lo tengas claro», «me jode que yo te quiera y tú pases de mí», «te quiero pero no quiero quererte» (este no he sabido simplificarlo más). ¿Retorcido? En efecto, pero es que hay veces que un genérico ♥ no te sirve para nada. Por eso propongo crear una lista con sentimientos específicos, para poder soltarlos por todos sitios y que otros lleguen y digan «anda, por aquí ha pasado alguien que quería a alguien pero no quería querer a ese alguien». Mucho más entretenido, dónde va a parar.

A ver si alguien que comparta estas inquietudes conmigo apoya y contribuye a la causa con sus propias expresiones de sus propios sentimientos.

Audiopost: lo guay, etc.

J. Díez me mandó hacer un audiopost. Así, por la cara, vino un día y me dijo: «tú, haz un audiopost». Y dicho y hecho.

En este audiopost de media hora (lo repetiré: de media hora) se me ha ido la pinza más de lo normal, y el listón estaba alto. Como invitado de honor tenemos a Glztt (alias «El Impronunciable»).

Se suponía que iba a analizar un poco el significado de lo guay, qué es ser guay y tal, pero lo que me ha quedado ha sido media reflexión mal hecha, por culpa de las interferencias de Glztt (que me han salvado el pellejo, por otra parte). Azotadle a él.

Y aquí lo tenéis: Audiopost: lo guay, etc.

No nos odiéis mucho.

¿Cuál es el avatar de MSN menos horrible?

MSN, tres letras que cambiaron Internet. Sí, ya existían de antes otros IMs, qué más da, la realidad es que en este país el chat personal llegó de la mano del Puto Billy (las múltiples caídas de MSN, tanto en sus inicios como ahora, le ganaron ese amistoso apodo de mi parte, al que recurría cada vez que reconectaba). Recuerdo mis caóticos inicios, cuando era el único de mi clase que lo tenía, que agregué a un tipo sólo porque se llamaba como yo de nombre y primer apellido, recuerdo cuando me agregó por la cara un tipo de un foro en el que había estado hacía un tiempo y a raíz de eso todo lo que vino después. Mi sociabilidad en la preadolescencia y adolescencia, bastante tristemente debo reconocer, se ha basado en esas siglas por lo menos en un 60 %. (Dejemos un 20 % a foros, blogs y demases.)

El MSN Messenger, ahora Windows Live Messenger o, como lo llamábamos y seguimos llamando todos, simplemente MSN, siempre ha sido muy cutting edge; no conozco ningún IM que ofreciera avatares antes que ellos (qué gran revolución con el MSN 6), o videoconferencia, o emoticonos personalizados y toda la pesca de pijaditas horteras y en muchos casos insoportables que les siguió; muchos dirán que no incluir estas características es una feature porque son superficiales y tal pero a mí que no me vengan con rollos: dadme las máximas opciones de comunicación posibles y yo ya elegiré si usarlas o no.

En fin, como siempre me pierdo por las ramas. Los emoticonos predefinidos del MSN me parecen sinceramente los mejores que he visto nunca, consiguen una expresividad y a la vez una elegancia que queda a leguas de alternativas como los horribles smileys de phpBB o los inquietantes de Y!M. Pero por el contrario, los avatares predefinidos, ese set de fotografías que hoy en día sólo podemos ver a los que han subido de versión o se han conectado desde ancá suprima, porque nadie los usa durante emasiado tiempo, son sencillamente una galería de los horrores.

Galería estándar de avatares de MSN.

Tenían que ser número primo.

Vale, no son tan feos, pero no sé, tienen como un halo de repelencia, de prefabricación demasiado típica y estereotipada (¡un cohete!, ¡un balón!, ¡caballos!, ¡un skater! ¡Qué enrollados somos, colegui!), cualquiera de ellos sería el avatar que se dejaría puesto el hombre asqueroso. Y cuando, por cosas de la vida, tengo que elegir uno que ponerme mientras estoy en ordenador ajeno o algo, siempre me quedo dudando entre todos ellos con igualdad de preferencia; todos me repelen con la misma intensidad, así que tras un rato de deliberación acabo escogiendo uno al dedillo aunque sin conseguir quedarme a gusto con la elección. Es como escoger entre mierda de husky o de samoyedo, igual de agradables son.

Imagino que sólo por el hecho de ser de la raza inferior MSN y todo el rollo muchos de los que leais esto (¿he dicho muchos?) estaréis de acuerdo conmigo, y sin embargo seguro que tenéis alguno predilecto o que por lo menos os dé menos asco que el resto. Por eso pregunto, ¿cuál creeis que es el menos horrible de todos estos avatares?

Se abren las apuestas.

Premios Impepinable I: Aloisius

Muchos me vais a pegar mucho por lo que se me acaba de ocurrir y estoy procediendo a hacer efectivo; bueno, para algo he puesto los comentarios.

Si hay una palabra en nuestro nutrido léxico que mola más que ninguna, es impepinable que es impepinable (sí, repito juegos de palabras, qué pasa). Una voz un tanto burda, coloquial, y sin embargo con un halo de listillismo considerable, no vulgar; de esas palabras que no necesitan definirse, que nos suenan a lo que significan, pero de una forma bastante absurda, porque ¿qué hay de impepinable en un pepino? Mejor dicho, ¿qué hay de pepinable en un pepino, o de impepinable en un impepino? Ejem, dejo de desvariar. La cuestión es que es una gran palabra. Y, como tal, aquellos que la utilizan sólo pueden resultar ser grandes hombres. (Mujer entra dentro de hombre. Bueno, depende del contexto. Hay veces en que es el hombre el que entra dentro de la mujer. Jajá jijí).

Así que me dispongo a lanzar los Premios Impepinable. Un premio Impepinable consiste en presentar aquí lo que sepa o consiga averiguar de una persona, dedicarle una entrada en la que básicamente le haré un poco la pelota y le haré famoso desde este mi impepinablemente celebérrimo blog. ¿A qué personas elegiré? El criterio es sencillo: aquellas de quienes oiga o lea decir o escribir la palabra «impepinable».

Sí, probablemente sea casi la peor idea de la que habéis oído hablar en vuestra estancia en este planeta. Digo casi; menos mal que existe la Web 2.0.

Primer afortunado

El carné de padre es otra opción que he considerado, pero es dificil de implantar, debido a que el procedimiento de creación de hijos conlleva un grado importante de diversión. Ahora, estoy de acuerdo en que de unos padres gilipollas es casi impepinable que salga un hijo gilipollas.

Gran palabra dentro de un gran comentario dentro de un gran blog como es el de Aloisius. Nuestro galardonado de hoy es un alma de estas inquietas, un señor que vive en Luxemburgo con su señora, trabajando en no se qué Banco Europeo de Inversiones, cantando en coros y escribiendo un blog que es original (si fuera un dospuntocérico diría que ha inventado el centiblogging, pero no, sólo es que escribe posts cortos y concisos), interesante (con la breve biografía anterior no hace falta que explique el porqué; aún así, el tío es interesante de por sí) y, además, prolífico (es bastante agradable cuando recibes sus series de 7 u 8 entradas seguidas en tu GReader). Además me mencionó de pasada en una entrada, sin enlazarme de nada, saltándose las reglas blogosféricas; hay dos tipos de personas, las que se saltan las reglas de forma patética y las que se las saltan con elegancia. Decidan ustedes a qué grupo pertenece él.

Y esto es todo, enhorabuena a don Aloisius (y no, no hay premios materiales), y a vosotros gracias por asistir y respiren tranquilos: impepinable no es una palabra corriente, y además, sólo otorgaré premios de estos cuando me parezca apropiado. Es decir, probablemente no veréis un desvarío de estos en unos cuantos meses.