
Hace unos días me fui a la Plaza de España (por recomendación de Aloisius) y me senté por allí, sin hacer realmente nada. En esto se viene el tío que estaba sentado solo en el banco de al lado y se sienta conmigo.

Era un chaval joven, de veintipocos, con pinta de friki y un marcado y horrible acento madrileño. Dijo que venía del pueblo, y que la gente de ciudad va a su bola, y que yo parecía tenso, que por qué, y que abrazos gratis y chorradas por el estilo. Me contó toda su vida y parte de la extranjera, mientras yo oía, sonreía y asentía mientras sujetaba con fuerza mi móvil y la bolsa de mi portátil. En un momento dado me preguntó qué me gustaba leer.
—Eh… de todo un poco…
—¿Narrativa?
—Sí, bueno… Ciencia ficción, sobre todo —me daba vergüenza decir «fantasía», que es lo mío.
—Buah… a mí es que la narrativa no me gusta, ¿sabes? O sea, para qué quiero leerme yo un libro de 500 páginas para aprender lo que un hombre se ha inventado porque sí.
Por supuesto, no estaba de acuerdo con eso, pero su postura me dejó pensando (mientras él seguía parloteando, hasta que vino un amigo suyo negro y con patines y se fueron a jugar al billar). Y me di cuenta de que no tenía una defensa sólida de la importancia de las historias de ficción, de las novelas. Enlacé luego con esa gente que dice que no se debería enseñar Historia o Latín en el colegio. Y recordé lo difícil que se me hacía defender su importancia para la educación de la muchachada. Era lo mismo.
Hace menos días volvía yo en el metro de la Facultad, y en frente mía había un padre con su hijo, que tendría unos cinco o seis años. El niño le pedía con insistencia a su papá que le contara un cuento, y que le contara un cuento y que le contara un cuento, y el padre trataba de evadir el tema sin éxito.
Finalmente el niño se sentó y el padre se puso, ahí delante, a improvisar una historia. No estaba demasiado currada, pero era igual, el niño miraba embobado el expresivo rostro del narrador, de pie en frente suya, muy metido en su papel de cuentacuentos, mientras el sudamericano sentado al lado, que hace unos minutos me había hecho apretar con un poco más de fuerza la bolsa del portátil, observaba la escena divertido, sonriendo. La verdad es que la cara del nene era de esas que te hacen desear follarte a la cani más cercana (que para el caso estaba a pocos metros), esperar a que pariera, mandarla a la mierda y quedarte con el niño para ti.
El tren frenó aproximándose a la estación, el padre-narrador interrumpió el cuento y ambos se dieron prisa para bajar del vagón. Mientras salían, miré con respeto al padre y pensé que, por fuerza, tenía que ser un buen padre, de esos de verdad, de los que, de haber implantado en España un carnet de padres (algún día lo habrá, algún día), llegarían de los ocho a los quince puntos sin una sola falta, de los que el niño, cuando se fuera de Erasmus a emborracharse con suecas, echaría de menos de verdad. En consecuencia, el niño sería una buena persona en el futuro, una persona con la que gustaría hablar, que llegaría a ser padre y contaría también cuentos inventados a sus hijos en el metro volador. Y llegué a esa conclusión sólo porque el padre contó una insulsa y estúpida historia, allí, en un vagón de metro, en vez de enseñar al niño a hacer sumas de tres cifras o a decir «perro» en inglés.
Y colorín colorado, este post, que no es un artículo de la Wikipedia sobre ingeniería o economía sino un par de desdeñables vivencias de un adolescente cualquiera, se ha acabado.
05/09/2009 22:00
Asociedad
oy qué bonito xD
Hay gente a la que no le gustan las historias de ficción. Hay gente que por otra parte, no podría vivir sin ellas. Para gustos los colores, pero creo que son bastante más abundantes los segundos :P
Con lo de ficción y no ficción no me refiero sólo a libros. Mi madre por ejemplo, no le gustan los libros de ficción, le gustan las biografías, pero luego se ve pelis que también son “lo que un hombre se ha inventado porque sí” tan tranquilamente, y me juego lo que sea a que el chaval ese tan hablador también se ve pelis y series cuyo argumento es completamente inventado, ¿esos no le parecen una chorrada? ¿por qué un librote de 500 páginas sí?
Es curioso que dijese lo de aprender, parece como si viese los libros exclusivamente como material de aprendizaje, y no entienda que existe un arte asociado a la escritura y la creación de historias… Tal vez es de esos a los que les cansa leer y sólo lo hacen cuando lo necesitan, o tal vez es que sólo le interesa aprender y no le motiva mucho el arte, que personas así existen :P Pero si ese es el caso quiero verle luego viendo documentales en vez de películas xD
Como decía, existe gente a la que no interesa la ficción en absoluto, pero son raros. Los humanos por defecto nos sentimos fascinados por las cosas nuevas y extrañas, y precisamente en la ficción es donde podemos encontrar mayor cantidad de cosas que nunca vamos a ver en nuestro aburrido Mundo Real… También casi todos la usamos como vía de escape cuando queremos abstraernos de la realidad…
En fin, que pienso que los raros son aquellos a los que no les gusta la ficción, y también que gafapastosamente hablando, el saber crear historias buenas es todo un arte reconocido, con lo cual ningunear eso sería como ningunear cualquier otro arte, pienso yo :P
Lo que no le veo mucha relación es con lo de estudiar latin y griego en el cole xD En el cole deben enseñar lo básico, y latín y griego NO es lo básico… Que sería maravilloso que en el colegio nos enseñasen todo el conocimiento universal, pero dado que eso es imposible, hay que hacer una selección, y creo que hay cosas más básicas que aprender que eso… si se enseña latín o griego, ¿por qué no se enseña también programación? ¿acaso no abre la mente, no es útil en incontables aspectos ya no solo prácticos sino intelectuales? leches, ¿por qué no enseñar sobre cría de patos? ¡tiene que ser también fascinante! Pero no, hay que restringirse a lo básico, limitaciones rollo que tiene nuestro Mundo Real aburrido ^^U
Por cierto, yo también espero que por el bien de la raza humana algún día se implante el carnet de padres, ojalá ^^U
Me ha impactado la frase del primer tío. Efectivamente, leer una historia que otro tío se ha inventado no cumple ningún fin estrictamente académico (como mucho inventarse otra historia para lengua o algo así).
Pero la vida real no tiene nada que ver con eso. La vida estaba antes del ámbito académico y lo que realmente tomamos como nuestra vida son las vivencias personales (nuestras propias historias de no ficción) que poco se relacionan con conocimientos teóricos.
Para mí el motivo por el que han existido y existirán siempre la imaginación y las historias de ficción es porque la vida real tiene limitaciones y nunca será tan interesante como una vida inventada.
Lo del carnet de padre va cogiendo fuerza por Internet. Me gustaría verlo hecho realidad.
Qué mal queda un
dentro de una entrada, ¿no?Ah, que no se puede poner código, qué de puta madre, pues nada, que la barrita horizontal me parece que no pega.
La ficción literaria, como cualquier arte, tiene la condición de no ser necesaria. Cualquier obra de arte, de cualquier tipo de arte, cumple eso. La música no es necesaria, la pintura tampoco, la escultura tampoco, la literatura tampoco, el cine tampoco, y la arquitectura, que puede hacernos dudar, tampoco, podemos hacer todos los edificios de manera estándar, todos iguales, y no habría problema.
Así que si hay arte que no te gusta, no lo mires, leas o escuches. Claro que es innecesario, está ahí sólo para gustar y entretener. Si a este tío no le gusta la narrativa, debuti, igual prefiere ver cuadros, oir música o machacarsela con dos piedras. Lo que más le entretenga.
¡Dios! Deja de usar el “enfrente mía”, “enfrente suya”… No he podido terminar de leer el artículo, que me estaban doliendo los ojos… :-P
http://buscon.rae.es/dpdI/SrvltGUIBusDPD?lema=delante
PD: Aquí tenía que estar el talibán ortográfico, sí…
Mmm… cómo es eso de que al ver al sudamericano ahí enfrente te dieron ganas de agarrar el bolso del notebook más fuerte?
Y respecto a lo que dijo Aloisius, todo arte es necesario, porque nace de una necesidad humana de auto-expresarse. Y… qué es el mundo sin mísica.. es como quitarle el color a todo lo que vemos!