
Pre-nota: Como sé que soy un coñazo de tío, he puesto lo importante del post en negritas. El resto te lo puedes saltar sin perderte información.
Esto era una reunión de amigos létricos. Todos estaban animados, salvo A, a quien se le había muerto la madre viajando en barco. Apenado, A se lo contó a sus amigos B, C y D. Estos, después de compadecerse y todo el proceso, empezaron a hacer coñas sobre la madre de A y su muerte: que si el barco se hundió de lo gorda que estaba, que si tal, que si cual. «¡Joder, qué coño os pasa, que es mi madre!», exclamó totalmente indignado A, a lo que B, C y D cesaron sus risas al instante para adoptar el más serio de los semblantes. «¿Acaso osas», decía B, «intentar decirnos de qué nos tenemos o no que reír? Atadle, chicos.» C y D ataron y amordazaron a A, y con B siguieron proclamando chistes y bromas sobre la difunta madre de A, ahora sin risa ni gozo, sino puño en alto, como proclama política o reivindicación ideológica.
Este es uno de los debatillos típicos de todo foro, blog, Tuitis o conversación en persona en el improbable caso de que tengas vida, como dirían algunos, offline, que más cansinos me parecen: los límites del humor, cuándo deja una broma de ser graciosa para pasar a ser ruin. Humor negro sí, humor negro no.
De entrada, que se debata sobre algo tan serio como el humor me parece una chorrada. El humor es importante, pero no en el sentido de un ideal como la libertad, la igualdad o (adivinad) la fraternidad. No es algo que se tenga que defender, algo por lo que haya que sacrificarse. El humor es importante porque alegra la vida. Ni más ni menos. Hace la existencia más llevadera. Por esto no entiendo a esos adalides del humor como estado superior de la sociedad, esos Cómicos Sin Fronteras dispuestos a soltar todo lo que se les pase por la cabeza y crean gracioso, sin importar a quién pueda afectar, y aplastando toda opinión disidente como daño colateral necesario. No sé, puestos a defender valores vacíos ponte a difundir la Palabra de Firefox entre tus colegas o a fundir el ShipIt de Ubuntu entre los ordenadores de tus familiares más ancianos, que más profundidad ética que esto tiene.
Cuando se te ha muerto tu madre o tu perro, lo último que quieres es que venga un capullo risitas cualquiera a reírse de la desgracia. Es normal, es como una patada en los cojones, es supergraciosa mientras no te la peguen a ti. Lo raro sería que no te doliese.
Ahora bien, otra cosa es pasarnos de rosca y pensar: «si a mí no me gustaría que se descojonaran de mi madre, es que nadie tiene derecho a descojonarse jamás de ninguna madre». Este absolutismo anti-humor negro es otra cara de la misma moneda: darle demasiado valor a algo que no lo tiene de por sí. Es humor, tíos, es reírse de una cosa si hace gracia, y si no, pues no se ríe uno, pero dejémosno de chorradas. Si vengo yo en un blog a hacer una coñita con los del vuelo de Air France no es porque sea un bicho desalmado, sino porque los doscientos o trescientos pasajeros del avión no me importan más de lo que me importa un desconocido estándar, y la entropía empatía que me provocan es menor que la gracia que me hace la cosa. Y no es nada de qué avergonzarse, es natural: no toda la gente nos importa igual, y si no fuera así nos volveríamos locos, porque otra cosa no, pero en cantidad los humanos somos un puñao.

Él sí sabe cuándo tiene que reírse.
Con esto quiero decir: si una cosa te hace gracia, ríete sin complejos; si hay alguien que se siente ofendido o dolido, no te pases, compadécete con él y deja la coña; si te sientes ofendido por norma, sin sentirlo de verdad, déjate de bobadas y deja que la gente se divierta. Y dediquémonos a discutir sobre otros temas mucho más interesantes, como, no sé, el aborto.
Aprovecho para declarar la primera y única Norma que regirá este blog a partir de hoy: no hablar del aborto. Si algún día menciono algo del tema, sólo tenéis que recordarme esta Norma y el post será borrado a efecto inmediato. Palabrita.
Yo creo que se puede hacer humor con cualquier tema. No es que tenga que hacerle gracia a todo el mundo, pero tampoco es que alguien vaya a ir a un velatorio a contarle un chiste a una viuda ni nada parecido. Yo hago una broma en mi ámbito privado sobre lo que me da la gana. El que se sienta ofendido por la broma en sí, aunque no le afecte en nada personalmente, por mi parte ajo y agua. ¿Quién va a venir a decirme lo que es gracioso y lo que no?
Otro tema importante es, ¿por qué la muerte no puede ser algo gracioso? Yo creo que le damos demasiada trascendencia a algunos temas que son muy naturales. Te mueres y punto, no hay que hacer tanto drama. Los amigos y familiares estarán jodidos unos días, pero es un sentimiento egoísta. Estás jodido porque echas de menos a la persona, porque te hace sentirte mal a ti, porque lo que es al fallecido, no puede importarle nada ya.
Un punto de vista interesante.
Las cosas són graciosas desde el punto de vista desde que se mire, eso esta claro. Las cosas no dejan de ser graciosas porque te pasen a ti.
Ahora bien, tu lo miras desde el punto de vista de que la gente no se rie porque se identifican con ellos y piensan que si les hubiese pasado a ellos les joderia.
Los seres humano solemos tener sensibilidad. Eso quiere decir que yo podria clavarle un cuchillo a alguien y a mi no me doleria, incluso si lo hago bien ni me meterian en la carcel.. Pero entonces valoraria lo que me aporta hacer eso (en mi caso nada) y el sufrimiento que le aporto a la otra persona (todo)
Reirse de alguien es lo mismo. Necesitas hacerlo? Te sientes bien? Eso compensa que puedas hacer daño a alguien aunque no lo conozcas? Puede que si.
Clinicamente comportarse asi tiene un nombre, y se llama psicopatia.
Lo que yo quiero decir es que dejemos de pensar lo que no necesita ser pensado. En el cuentecito del principio, lo suyo habría sido que, si A no llega a estar delante, se hubieran descojonado a gusto y tal, pero como sí que estaba delante, no deberían haberse reído. Pero hay gente que pretende, o bien no descojonarse nunca, o bien descojonarse siempre, sin importar si hacen o no daño inmediato a alguien que esté delante. Eso es pretender darle carácter absoluto a lo que no lo tiene, a lo que se adapta a una circunstancia muy sencilla: ¿vas a provocar más daño que bien con tu broma? Puede que sí, o puede que no.
Este balance nos sale solo porque tenemos una cosa que tú llamas sensibilidad, que es justamente a lo que me refiero. Pero tampoco hay que pasarse ni de sensible ni de insensible. En el punto medio está la virtud.
Me lo he leído entero. Ahora que vuelvs a publicar no vamos a desperdiciar ninguna coma.
Dices lo siguiente: si A no llega a estar delante, se hubieran descojonado a gusto y tal, pero como sí que estaba delante, no deberían haberse reído
y el ejemplo empieza: Esto era una reunión de amigos [..] salvo A, a quien se le había muerto la madre
Solo se me ocurre preguntar: Que clase de amigos eran?
Son las 5:21. ¿No está mal, eh?
Frase célebre: “Algo tan serio como el humor”
Simplemente es cuestión de tener un poco de tacto con las cosas. :P
Hola mundo!
PD: Sí, no se me ocurre otra cosa para probar el gravatar.
El problema es que la línea que separa la coña del mal gusto o la ofensa es algo que varía en función de la persona, en algunos casos poco y en otros mucho, pero cada uno tenemos esa fina línea en un lugar diferente, de hecho hasta varía en base al estado de ánimo y las cosas que nos han pasado últimamente.
Entiendo tu planteamiento pero sin darte cuenta has dejado expuesto lo que tu consideras esa línea, tu dices que se pare una coña cuando alguien se ofende, pues bien, por poner un ejemplo, hay mucha gente que ese primer aviso de ofensa lo considera una simple advertencia y sigue coñeando hasta que llega la siguiente y le dicen “para ya, en serio”. Otros hasta necesitan más para parar. Otros sólo con ver que la otra persona cambia el gesto ya saben que deben abandonar el tema. Vamos, se pilla la idea.
Patricil, de hecho sí, sí estaba mal. Gracias a ti me he dado cuen de que el blog no estaba configurado para horario de verano =D
Hugo, ciertamente con cada persona es diferente la cosa, de ahí que estas cosas deban limitarse al ámbito de confianza, con la gente que conozcas y tal. El problema se complica bastante cuando no sabes quién puede llegar a leer tus cosas, en un blog por ejemplo. No lo he detallado pero yo creo que en tu blog personal puedes tener el respeto que tú mismo sientas, y a quien le guste que lea, y a quien no, que lea y aguante o bien no lea y se pire. Pero eso ya es cosa de cuánto quiera cada uno arriesgar.
Mi idea es que no se haga bandera de este «descaro» más allá de lo que es, nada más.