
He decidido a partir de ahora hacer un breve juicio esquemático de lo que vea durante el día y considere que me dé para un breve juicio esquemático, más que nada porque es una forma fácil y sencilla de rellenar la base de datos de posts. En este caso, el topless.

La fijación de playas específicas donde esté permitido, o donde no esté permitido, que para el caso es lo mismo, el topless, satisfaría tanto a los de A como a los de D. En el ámbito social, las chicas que vayan en topless deberían aceptar que los chicos las miren y que sus novios no estén de acuerdo y las limiten.
Libertad de destaparse sin limitar la de los demás a excitarse, a no excitarse o a escandalizarse. Simple y efectivo.
(PD. Ni estos putos posts de columnista racional wannabe me salen cortos, joder).
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27/06/2009 21:58
OpiniónEl mundo es acojonante.
A ver, recuerda un poco tus clases de Química y de Física. Átomos, enlaces, fuerzas y todo eso. Todo el entramado de azarosas leyes tan chungas que has leído por ahí de física cuántica, relatividad y esas cosas. No sé. Recuerda que el mundo nació de un pelotazo inicial, un pepinazo que de ahí surgió toda la energía y toda la materia que conforma y mueve ahora el Universo. Ten esto presente, todo lo que pasa tiene su origen en el origen, esto negando que existe Dios o cualquier tipo de divinidad y tal.
Bueno, sabiendo eso, y sabiendo más o menos cómo va eso de la materia, cómo está hecha una piedra, con sus enlaces químicos y tal, electrones compartidos por aquí y allá, sabiendo eso… ¿Cómo cojones te explicas tu existencia? O sea, vamos a empezar desde abajo, desde el principio.
Yo no tengo mucha idea ni de química ni de biología ni de nada, pero bueno. Tenemos un conjunto de átomos, ahí puestos, ¿vale?, en una sopa. Van esos átomos y empiezan a disponerse según sus afinidades electrónicas y demás. Van haciendo combinaciones, se forman moléculas más y más complejas, pasan, no sé, un par de milloncejos o de miles de milloncejos de años y ¡voilà! Tenemos una célula. O sea, no sé si os habéis parado a pensar en lo acojonante que es una célula. El ADN. Una molécula que tiene la información para generar unas ciertas proteínas, proteínas que a su vez actúan con el propio ADN. Luego todo el proceso celular de producción: que si ARNm, que si ribosomas, aminoácidos, código genético, puf. Un flipe de proceso, un proceso exquisitísimo, intrincadísimo, sutilísimo. Pero vale, aceptamos, se me podía haber ocurrido a mí. Oh, pero ¿sabes qué? No se le ha ocurrido a nadie. Esa célula ha salido del petardazo inicial aquel, con sus reglas sencillas de enlace entre átomos y tal. Por sí solo. Te cagas.
Pero la recién creada naturaleza no se iba a quedar ahí. No, este ente surgido de la nada va a generar sus propias reglas: reproducción a toda costa, básicamente. Crear, crear y crear. Hacerse más complejos para poder crear más y mejor. Aplastar lo que sea necesario con tal de seguir reproduciéndose y desarrollándose. Y de ahí surgen las combinaciones de células, las células específicas. Van surgiendo, no sé, estreptococos, cosas de estas. Protozoos. Plantitas. Joder, estamos hablando de organismos tan tan tan tan complejos que no podemos ni abarcarlo mentalmente. E, insisto, no perdamos la perspectiva: todo surge de asociaciones simples y espontáneas. Todo este juego de reglas no las ha dictado nadie, han surgido y punto.
Y llegas tú. O sea. Un humano es ya la hostia de la complejidad. Somos parte del universo, somos una parte de ese chupinazo inicial, hemos surgido desde allí. Y vamos y nos volvemos contra el universo, lo intentamos meter en nuestra cabeza. Nosotros, formados por átomos, por células, por sistemas complejísimos, nos enfocamos a nosotros mismos y a estos sistemas. Se diría que el universo hace esfuerzos por comprenderse a sí mismo, si se pudiera decir que hay un sujeto universo capaz de esforzarse, pero no: insisto, todo surge del Big Bang del principio, todo pasa desde allí. Y bueno, cumplimos de la forma más radical la ley de la naturaleza. Somos máquinas de crear. Escribimos, hacemos películas, guiones, edificios, países, religiones, leyes, ordenadores, joder, algún día haremos robots, crearemos nuestros propios sistemas, algún día seremos aplastados por el ansia creador de la naturaleza y sustituidos por algo más poderoso aún. Es una carrera sin límite, una tendencia mareante hacia lo grande, hacia lo complejo, hacia lo extraordinario.
Y volvemos al principio: ¿todo esto, en serio, surgió de una explosión? ¿Las constantes físicas, las leyes, todo lo que hizo posible que surgiéramos nosotros, es verdad que es puro fruto del azar? Dios mío, esto es dificilísimo de aceptar. Tiene que haber una fuerza, un instinto, una intención primera, no sé, algo que dirija la existencia hacia su plenitud, algo que convierta la sopa de quarks y electrones en personas, porque sencillamente esto es demasiado increíble como que haya surgido así como así, no sé, este podría ser un universo aburrido, con sus planetas dando vueltas, sus moléculas sencillas, o complejas pero no, joder, es que pensamos en el mundo y no nos damos cuenta muchas veces de lo complejisísima que es la mera existencia de la vida, se puede ser muy muy muy complejo antes de llegar al nivel de complejidad de una célula. Pues eso, no somos un universo aburrido, somos un universo que alberga criaturas tan increíbles como nosotros.
Y diréis que si tiradas de dados y que si millones de años y que si tal, pero repito, el universo, con sus tiradas de dados y sus millones de años, podría haber sido aburrido, y no lo es. No lo es. Y ni falacias probabilísticas ni mierdas, esto es acojonante, visto desde fuera, visto desde dentro y visto desde cualquier lado.
La verdad, no me importa no tener alma, no me importa que mi vida se vaya a apagar y punto porque el pertenecer a un nivel tan increíble de profundidad de esa cosa que vemos tan vulgar como es la materia me sobrecoge lo suficiente como para no necesitar nada más.
El universo quiere que hagas. Haz. Ve y hazlo, ve y haz algo grande con tu vida, inténtalo porque es probable que el universo te ayude, es muy probable que la tendencia del universo esté contigo. Haz con tu vida historias porque eso es lo que significa la vida, el universo y todo lo demás: hacer historias.
Pre-nota: Como sé que soy un coñazo de tío, he puesto lo importante del post en negritas. El resto te lo puedes saltar sin perderte información.
Esto era una reunión de amigos létricos. Todos estaban animados, salvo A, a quien se le había muerto la madre viajando en barco. Apenado, A se lo contó a sus amigos B, C y D. Estos, después de compadecerse y todo el proceso, empezaron a hacer coñas sobre la madre de A y su muerte: que si el barco se hundió de lo gorda que estaba, que si tal, que si cual. «¡Joder, qué coño os pasa, que es mi madre!», exclamó totalmente indignado A, a lo que B, C y D cesaron sus risas al instante para adoptar el más serio de los semblantes. «¿Acaso osas», decía B, «intentar decirnos de qué nos tenemos o no que reír? Atadle, chicos.» C y D ataron y amordazaron a A, y con B siguieron proclamando chistes y bromas sobre la difunta madre de A, ahora sin risa ni gozo, sino puño en alto, como proclama política o reivindicación ideológica.
Este es uno de los debatillos típicos de todo foro, blog, Tuitis o conversación en persona en el improbable caso de que tengas vida, como dirían algunos, offline, que más cansinos me parecen: los límites del humor, cuándo deja una broma de ser graciosa para pasar a ser ruin. Humor negro sí, humor negro no.
De entrada, que se debata sobre algo tan serio como el humor me parece una chorrada. El humor es importante, pero no en el sentido de un ideal como la libertad, la igualdad o (adivinad) la fraternidad. No es algo que se tenga que defender, algo por lo que haya que sacrificarse. El humor es importante porque alegra la vida. Ni más ni menos. Hace la existencia más llevadera. Por esto no entiendo a esos adalides del humor como estado superior de la sociedad, esos Cómicos Sin Fronteras dispuestos a soltar todo lo que se les pase por la cabeza y crean gracioso, sin importar a quién pueda afectar, y aplastando toda opinión disidente como daño colateral necesario. No sé, puestos a defender valores vacíos ponte a difundir la Palabra de Firefox entre tus colegas o a fundir el ShipIt de Ubuntu entre los ordenadores de tus familiares más ancianos, que más profundidad ética que esto tiene.
Cuando se te ha muerto tu madre o tu perro, lo último que quieres es que venga un capullo risitas cualquiera a reírse de la desgracia. Es normal, es como una patada en los cojones, es supergraciosa mientras no te la peguen a ti. Lo raro sería que no te doliese.
Ahora bien, otra cosa es pasarnos de rosca y pensar: «si a mí no me gustaría que se descojonaran de mi madre, es que nadie tiene derecho a descojonarse jamás de ninguna madre». Este absolutismo anti-humor negro es otra cara de la misma moneda: darle demasiado valor a algo que no lo tiene de por sí. Es humor, tíos, es reírse de una cosa si hace gracia, y si no, pues no se ríe uno, pero dejémosno de chorradas. Si vengo yo en un blog a hacer una coñita con los del vuelo de Air France no es porque sea un bicho desalmado, sino porque los doscientos o trescientos pasajeros del avión no me importan más de lo que me importa un desconocido estándar, y la entropía empatía que me provocan es menor que la gracia que me hace la cosa. Y no es nada de qué avergonzarse, es natural: no toda la gente nos importa igual, y si no fuera así nos volveríamos locos, porque otra cosa no, pero en cantidad los humanos somos un puñao.

Él sí sabe cuándo tiene que reírse.
Con esto quiero decir: si una cosa te hace gracia, ríete sin complejos; si hay alguien que se siente ofendido o dolido, no te pases, compadécete con él y deja la coña; si te sientes ofendido por norma, sin sentirlo de verdad, déjate de bobadas y deja que la gente se divierta. Y dediquémonos a discutir sobre otros temas mucho más interesantes, como, no sé, el aborto.
Aprovecho para declarar la primera y única Norma que regirá este blog a partir de hoy: no hablar del aborto. Si algún día menciono algo del tema, sólo tenéis que recordarme esta Norma y el post será borrado a efecto inmediato. Palabrita.
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23/06/2009 15:44
Asociedad, Opinión, Sabihonduría, ¡Protesto!
… así que me limito a darlo oficialmente por reinaugurado. Nos leemos.
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22/06/2009 21:16
Este humilde blogLlegas al trabajo, o llegas a casa tras él, o te levantas un domingo a las dos, o son las tres de la mañana de un sábado, o las nueve de la tarde de un martes, en fin, en un momento de esos (sobra decir que estás delante de un ordenador) que dices «vale, ¿y ahora qué hago?». ¿Y qué haces? Abrir el Google Reader. ¿Y con qué te encuentras? Con un post nuevo de un blog del que ni siquiera recuerdas por qué te suscribiste, que hace siglos que no actualiza pero que ahora que lo hace (probablemente en una entrada de disculpa, excusa, promesas y propósitos) te das cuenta de lo mierda que es, así que hala, unsubscribe y a leer otros feeds más interesantes (aquí iría una ironía con Microsiervos o algo parecido pero no se me ocurre nada digno, lo siento).
Y el pobre chico, que retoma con ilusión renovada su antaño mediocre blog, ve cómo la cifra de suscritos (totalmente fiable gracias al exquisito servicio que presta FeedBurner) baja en picado gracias precisamente al post que pretendían que hiciese que el blog comenzara a molar. Paradojas de Internet.
Pues bien, este es justo uno de esos posts disculpa-excusa-promesa. Siento llevar unos días (o semanas, ejem) sin postear ([x] disculpa). He estado pensando un poco y sencillamente no me mola el blog, no me gusta lo que llevo hecho, o mejor dicho, sí me gusta pero no me gusta lo suficiente. Así que he decidido darme un parón redactoril hasta que me replantee mejor lo que quiero transmitir con este cacharro ([x] excusa).
Y más o menos ya tengo en mente lo que quiero hacer. Va a ser complicado y voy a tener que ensayar y definir bien el estilo antes de darle al azulado botón de Publish para no tener que pensar en darle al que está a su lado de Delete (que más de una vez me han dado ganas ya), así que quizá tarde unos días (o semanas, ejem) más; pero volveré, y volveré con más fuerza y pretendiendo molar, porque pretender molar creo que es lo mínimo que se le puede pedir a un blogger ([x] promesa).
A todo esto, la catastrofista introducción pretendía precisamente pediros que me dieseis una pequeña tregua antes de desuscribiros definitivamente, aunque ahora que lo pienso, si no hubiera escrito esta petición, esta petición no habría hecho falta, porque no os habría recordado la existencia de este blog… ¡Oh, Dios! ¡El detector de recursividad está por las nubes!
En fin. Hasta huevo.
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09/04/2009 16:56
Este humilde blogCreo que no me equivoco al afirmar que caso del corazón y el amor es el más exitoso de identificación de un símbolo con lo que representa.
Es un triple absurdo: un símbolo llamado corazón, que se parece en realmente poco al corazón real que tenemos en el pecho, para simbolizar el amor, que tampoco tiene nada que ver ni con el corazón-órgano ni con el corazón-símbolo. Y aún así el simbolismo está totalmente establecido en todos nosotros; sólo hay que mirar la esquina de cualquier pupitre de instituto para confirmarlo.
Y digo, yo, si tenemos I ♥ U, Fulano/a/os/as ♥ Mengano/a/os/as, <3, (LLLLL) tkm wapissimaa y demás hermosísimas formas de expresar el amor en forma de icono, ¿por qué no hacer lo mismo con los demás sentimientos? ¿Por qué tenemos que reprimir el deseo de expresarlos sobre la verde superficie a la grácil punta del compás del joven estudiante?
Sentimientos hay a cascoporro, con muchos matices y muy relacionados entre ellos. De hecho, sólo partiendo del corazón se podrían generar símbolos para prácticamente todos ellos. Así, del típico ailoviu me aventuro a distinguir entre cuatro variantes.

Respectivamente: «te echo de menos», «me jode que yo te quiera y tú no lo tengas claro», «me jode que yo te quiera y tú pases de mí», «te quiero pero no quiero quererte» (este no he sabido simplificarlo más). ¿Retorcido? En efecto, pero es que hay veces que un genérico ♥ no te sirve para nada. Por eso propongo crear una lista con sentimientos específicos, para poder soltarlos por todos sitios y que otros lleguen y digan «anda, por aquí ha pasado alguien que quería a alguien pero no quería querer a ese alguien». Mucho más entretenido, dónde va a parar.
A ver si alguien que comparta estas inquietudes conmigo apoya y contribuye a la causa con sus propias expresiones de sus propios sentimientos.
¿Cómo es posible que un sistema se comprenda a sí mismo?
¿Cómo puede surgir de algo tan objetivo como la materia un fenómeno tan subjetivo como la conciencia?
¿Qué es real?
¿Vale la pena vivir?
¿En qué momento llegará la inteligencia humana al límite de sus capacidades?
¿Somos capaces de fabricar inteligencia artificial?
¿Nuestro progreso socio-político-económico va a ser continuo?, ¿o tocará, techo o ya ha tocado techo, conduciéndonos a épocas más oscuras como ha ocurrido reiteradamente en la historia?
¿Cómo hemos llegado a este grado tan elevadísimo de comodidad en los países desarrollados?
¿Cómo puede vivir una persona sobre fundamentos que saben que son una farsa?
¿Podría existir una vía de conocimiento alternativa a la razón, a los sentidos y al instinto que no somos capaces de intuir?
¿Existe alguna vía de conocimiento verificable?
¿Existe un dios?
¿Qué es existir?
¿Hasta qué punto estamos limitados por el lenguaje?
¿Por qué amamos?
¿Por qué nos sentimos unos superiores a otros si, a fin de cuentas, todo es la misma incertidumbre?
¿Por qué sigo escribiendo esto en vez de suicidarme por la falta de sentido de todo?
¿Por qué tenemos nociones internas ideales como el sentido de la vida, cuando en la vida no somos capaces de saciarlo?
¿Por qué hay gente que piensa y gente que no piensa?
¿Qué es pensar?
¿Somos un mero castillo de apariencias?
¿Tenemos algún control sobre algo?
¿Por qué podemos llegar a ser tan contradictorios sin que nos importe?
¿Por qué puede llegar a importarnos el ser contradictorios?
¿Por qué el mundo es como es, y no de cualquier otra forma?
¿Es todo absurdo?
¿Es algo absurdo?
¿Puede un sistema comprenderse a sí mismo?
No es un meme, es una idea directamente plagiada del excelso blog de Ponzonha. Porque no todos nacimos en los 80. Larga vida a la Generación Pokémon.
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19/03/2009 23:53
Yo me mí conmigoYo soy uno de esos típicos tíos que cuando se habla de algún tema económico se queda con cara de ojete sin apenas entender qué mierdas están diciendo. Aunque di Economía el año pasado y se me daba bien, y mantengo una cierta curiosidad sobre el tema, no consigo seguir el hilo a los típicos expertos que van al CNN (o peor, a Intereconomía) a arreglar la crisis desde el plató. Aún así, creo que mi estado de sapiencia es el que sale mejor parado; mejor no tener ni idea y reconocerlo que ser un expertillo de barrio que arreglan la crisis desde el barbero con soluciones cuanto menos bizarras (Estados Unidos no sufrirá la crisis porque tiene muchas patentes, fue la última perla que oí), o bien uno de los que sí que saben de verdad pero que, aún así, por debajo de todo lo que ellos daban por supuesto, les ha surgido una crisis delante de las narices.
Pero hay una cosa que me saca de quicio y que creo que es el principal causante de que no pille ni media: el vocabulario económico. Se basa en reutilizar palabras de cualquier ámbito, de forma totalmente aleatoria y sin ningún criterio de adaptación, y asignarlas a conceptos que en nada se relacionan con el término en sí. (Vale, estoy exagerando un poco.)
Por ejemplo, el tipo de interés. Yo leo eso y pienso: vale, habrá intereses fijos y variables, grandes y pequeños, verdes o morados, yo que sé. Pues no: el tipo es un número, un porcentaje, una cifra sobre la que (según tengo entendido) se basan los préstamos. Espera, ¿préstamos? No, hombre, utilizar una palabra tan parecida a «prestar dinero» sería demasiado obvio: mejor crédito, eso que representaban las vidas en las máquinas recreativas en tu tierna infancia, eso que se le niega a los ojos cuando ven algo impensable, esas unidades de las que se componen las carreras universitarias. Si será por homónimos.
Una de mis favoritas (aunque no tiene mucho que ver con estos sucios temas) es la comisión. ¿Qué es lo que no se lleva ING Direct? Comisiones. ¿Cómo se llama uno de los órganos de gobierno de la UE? La Comisión Europea. ¿Y uno de los principales y más nobles sindicatos de este país? Exacto, Comisiones Obreras. Vamos, que lo que podrían haber llamado simplemente «porcentaje por mérito» o «por venta» o algo por el estilo, pues no, lo llaman comisión, es decir, «1. f. Acción de cometer.». Y así con muchas.
Lo mismo lo hacen a conciencia, lo mismo lo que quieren es tenernos subyugados en la ignorancia al pueblo llano y se guardan los términos que emplean de verdad para las altas esferas de poder. O lo mismo es simplemente que los economistas tienen muy poca imaginación. Lo cual, viendo la mayoría de los anuncios de bancos, seguros y cosas así, no me extrañaría en absoluto.
En fin, esto no deja de ser una pataleta de paleto (y eso no deja de ser una aliteración que me hace muy guay) para tratar de excusar mi ignorancia económica en simple ignorancia lingüística, así que no hace falta que me deis crédito de ningún tipo. …¡Ouch!
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19/03/2009 00:21
Opinión, ¡Protesto!Muchas veces tomamos (y yo el primero) decisiones o adoptamos actitudes en la vida con la pretensión principal de alejar todo posible dolor. Si algo nos va a suponer demasiado sacrificio, si hay amplias posibilidades de fracasar, si nos va a doler y vamos a estar jodidos, no emprendemos, no lo hacemos y listo, a seguir pagando fantas o «leyendo» el /b/ de 4chan, según nuestro grado de depravación. Lo tenemos fácil para no hacer nada sin desesperarnos.
Este neoepicureísmo (sí, seré todo lo repelente que queráis pero yo me quedo como Dios después de soltar una perla así) se basa en una ecuación muy sencilla: si algo no nos hace felices, no lo hacemos. Suena muy sensato, y de hecho lo es, esta vez no voy a dar lecciones a nadie; pero sí a hacer notar que hay alternativas.
Hay cosas que no nos hacen felices (o al menos no directamente) pero son bonitas.
Limpiarle las heces a tu madre enferma de Alzheimer es bonito.
Tirarte doce horas currando al día para volver y encontrarte a tu niño vomitando es bonito.
Irte a otro país para pillar un trabajo por debajo de tus posibilidades, vivir en un antro y estar siempre hasta el cuello sólo por demostrar que puedes hacerlo es bonito.
Estar en la sombra ayudando y apoyando a una persona lo más que eres capaz sin más pretensiones que colaborar en su felicidad por más que te duela por dentro es bonito.
Mantenerte firme en perseguir ideal por más que las esperanzas de acercarse a él sean nulas es bonito.
En definitiva, no sabría definir qué es bonito y qué no, y no creo que haya nadie en el mundo capaz de definir la belleza (el ser hecho presencia llevado a su plenitud, dice mi profesor de Filosofía: venga ya), pero lo que está claro es que hay cosas que son bonitas y cosas que no lo son. Y la belleza atrae. Es con las vidas bonitas con las que se hacen películas; las vidas felizmente vacías no interesan a nadie.
No descubro nada nuevo, sólo quiero que esta entrada te sirva como recordatorio cuando tengas que elegir qué camino elegir; tomar el camino difícil, el que te hará sufrir, no siempre es tonto ni absurdo: puede ser bonito.
Si esto te merece o no la pena, ya es cosa tuya.
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16/03/2009 23:59
Sabihonduría