
Muchos me vais a pegar mucho por lo que se me acaba de ocurrir y estoy procediendo a hacer efectivo; bueno, para algo he puesto los comentarios.
Si hay una palabra en nuestro nutrido léxico que mola más que ninguna, es impepinable que es impepinable (sí, repito juegos de palabras, qué pasa). Una voz un tanto burda, coloquial, y sin embargo con un halo de listillismo considerable, no vulgar; de esas palabras que no necesitan definirse, que nos suenan a lo que significan, pero de una forma bastante absurda, porque ¿qué hay de impepinable en un pepino? Mejor dicho, ¿qué hay de pepinable en un pepino, o de impepinable en un impepino? Ejem, dejo de desvariar. La cuestión es que es una gran palabra. Y, como tal, aquellos que la utilizan sólo pueden resultar ser grandes hombres. (Mujer entra dentro de hombre. Bueno, depende del contexto. Hay veces en que es el hombre el que entra dentro de la mujer. Jajá jijí).
Así que me dispongo a lanzar los Premios Impepinable. Un premio Impepinable consiste en presentar aquí lo que sepa o consiga averiguar de una persona, dedicarle una entrada en la que básicamente le haré un poco la pelota y le haré famoso desde este mi impepinablemente celebérrimo blog. ¿A qué personas elegiré? El criterio es sencillo: aquellas de quienes oiga o lea decir o escribir la palabra «impepinable».
Sí, probablemente sea casi la peor idea de la que habéis oído hablar en vuestra estancia en este planeta. Digo casi; menos mal que existe la Web 2.0.
El carné de padre es otra opción que he considerado, pero es dificil de implantar, debido a que el procedimiento de creación de hijos conlleva un grado importante de diversión. Ahora, estoy de acuerdo en que de unos padres gilipollas es casi impepinable que salga un hijo gilipollas.
Gran palabra dentro de un gran comentario dentro de un gran blog como es el de Aloisius. Nuestro galardonado de hoy es un alma de estas inquietas, un señor que vive en Luxemburgo con su señora, trabajando en no se qué Banco Europeo de Inversiones, cantando en coros y escribiendo un blog que es original (si fuera un dospuntocérico diría que ha inventado el centiblogging, pero no, sólo es que escribe posts cortos y concisos), interesante (con la breve biografía anterior no hace falta que explique el porqué; aún así, el tío es interesante de por sí) y, además, prolífico (es bastante agradable cuando recibes sus series de 7 u 8 entradas seguidas en tu GReader). Además me mencionó de pasada en una entrada, sin enlazarme de nada, saltándose las reglas blogosféricas; hay dos tipos de personas, las que se saltan las reglas de forma patética y las que se las saltan con elegancia. Decidan ustedes a qué grupo pertenece él.
Y esto es todo, enhorabuena a don Aloisius (y no, no hay premios materiales), y a vosotros gracias por asistir y respiren tranquilos: impepinable no es una palabra corriente, y además, sólo otorgaré premios de estos cuando me parezca apropiado. Es decir, probablemente no veréis un desvarío de estos en unos cuantos meses.
Madre de Dios, qué honor!
Quiero agradecer este premio a todos los que lo han hecho posible, empezando por la madre que me parió y terminando ahí mismo.
Ahora en serio, muchas gracias por hacerme la pelota publicamente, mi ego blogger ha subido un par de enteros. Con respecto a saltarse las reglas, sólo dire una cosa: hecha la ley, hecha la trampa. Y no pongo links porque estamos en familia y todo el mundo sabe donde encontrar a la gente. Y porque no me sale de ahí. Creo que voy a cambiar las normas para añadir que no pongo links. Es que no soy unopuntocerico, soy más bien ceropuntocínquico.
Me gusta mucho ser el primer recipiente de este premio, espero que los futuros galardonados sean grandes hombres como yo, que mido uno ochenta y peso alrededor de un kilonewton.
Impepinable es una palabra que siempre me gustó, igual me tienes que volver a dar este premio alguna que otra vez más.